domingo, 4 de diciembre de 2011

Fecha 17. La consagración

Boca te duerme. El estilo british sin velocidad de Falcioni -una buena combinación de movimientos balanceantes lateralmente y semirrígidos en vertical- genera somnolencia en lo espectadores (sobre todo televisivos) y algo de impaciencia ante la impotencia de los rivales.

Es cierto que la calidad de la transmisión, con relatos incluidos; los jugadores del medio local; los rivales; la realidad internacional; la AFA, y el medio local en su conjunto, nivelaron para abajo. Y a esto sumémosle que el Gobierno participa activamente, el Nacional como difusor, el porteño como hegemónico y algunos provinciales como actores de reparto.

Con River ocupado con sus cosas en la B, Boca fue ordenado defensivamente, ancho para buscar espacios y eficaz para capitalizar la oportunidades. Tuvo suerte y careció de adversarios serios. Y fue campeón.

Fue en un campeón sin brillo, que lo único que hizo fue vencerse a sí mismo. Y eso deja gusto a poco, o a nada. Pero esas batallas también hay que saber ganarlas. Este Boca versión 2001 modelo 2011, lo supo hacer y sin demasiados esfuerzos.

*Para No sé que onda este chabón

jueves, 24 de noviembre de 2011

La oportunidad que dejamos ir*

Llegaron como perfectos desconocidos, jugaron a la mística o el papelón, y fue mística y vergüencita.

“Gracias Cappa por el fútbol bien jugado”, decía una bandera algunas fechas antes del final del campeonato. Ese torneo ya había pagado la cuota. Fue el campeón moral y rompió con el mito de que los segundos no pasan a la historia. Obtuvo 38 puntos, ganó 12 partido,s empató 2 y perdió 5. Vélez fue campeón con 40, 11 triunfos (uno menos) y 1 de derrota (cuatro menos), el premio de empatar los otros 7 fue el título.

El equipo de Cappa fue el más goleador. Convirtió 35 goles –con 3 más que su perseguidor, Lanús, y algunos más que Vélez, el campeón- de los cuales alguno puede haber sido de penal, el primero fue de cabeza, así que fueron varios por esta vía, y muchos fueron golazos, hijos naturales del tiki – tiki por el que será recordado. Le pintó la cara a River y Racing, le ganó a San Lorenzo y siempre pregonó darle un pase por el piso al compañero más cercano mejor ubicado. Y muchas veces lo logró por mucho tiempo.

Fue subcampeón, es cierto. Fue una final épica, con granizo, goles anulados, jugadas polémicas, leyes del ex debidamente cumplidas y emociones hasta la última jugada. ¿Mereció más? No importa.

Fue.

Y dejó rastros.

*Para Lo mio no es normal.


lunes, 21 de noviembre de 2011

Fecha 15. Todavía el pescado sin vender*

Mouche es un grandísimo hijo de puta. Pero porqué culpar a un jugador que se preparó toda su vida por llegar ahí y, supongo, hace lo mejor de sí o por lo menos lo intenta. En este caso las responsabilidad por tal craso error es de quien también hace que Boca juegue a defender bien y después ver si ataca y cómo lo hace: Julio César “El Emperador” Falcioni.

Jugar mal es una crítica que le queda grande a un equipo que le lleva por lo menos 7 puntos desde hace varias fechas al segundo, que hace mucho no pierde y lleva solo 3 goles en contra. Pero eso no garantiza el éxito, ni muchos menos el espectáculo.

Con un juego mezquino, y más poco desde que falta Riquelme, el Boca de Falcioni (que difiere y mucho de Boca “a secas”) no le pudo ganar a Racing. No quiso mucho tampoco, y cuando se le presentó la oportunidad no abusó de su suerte -merecida, pero suerte al fin- y bueno: Mouche se recibió de grandísimo hijo de puta.

Así, con River en la B, en un torneo decididamente muy malo, puede ser campeón sin transpirar. Y por fin volver a disputar la Copa Libertadores, lo único verdaderamente importante para un hincha de Boca. Ojalá con otro técnico, que mantenga la defensa pero que sume mucho en ataque, sobre todo magia y goles.


*Para No sé que onda este chabón

domingo, 30 de octubre de 2011

Fecha 13. El lento camino a un final anunciado*

Recién despierto de la siesta veo en un primer plano a Schiavi -ese central recio y experimentado con voz de perro viejo que capitanea a Boca- frente a un jugador de Atlético Rafaela, ante la mirada legislativa de Lunati, el histriónico árbitro parecido a Popeye (“¿dónde dejaste la canoa?”, le preguntó Walter Nelson durante un partido).

Cuando terminé de lavarme los dientes y sacudirme la modorra iba más de un minuto e inmediatamente después Boca se distrajo y casi empezamos perdiendo. El equipo visitante volvió a presionar en la salida y robo tres de las cuatros primeras pelotas, tuvo partido-revancha y bueno, clara, clarita y se destinó. Y chau, Boca llegó y con el oficio que adquirió junto con los años de sus jugadores empezó ganando. A los 20 ganaba 2 a 0, lo justificaba y tomaba la distancia justa para comandar el campeonato a discreción.

Sería simple para mí hablar de todas las virtudes que tiene o seguir criticando caprichosamente una realidad. Es escribir sobre lo que todos dicen o sobre lo que me molesta. Pero prefiero justificarme.

Boca da vergüenza, pero no por ser ridículo, no necesita mostrar sus características más controvertidas para poder portar el adjetivo. Boca está robando. Y vergüenza es robar, pero robar y que te descubran. Porque si nadie lo sabe es un problema moral y ético, pero no social. Y la vergüenza tiene un significado símbolo, por lo tanto: social.

Tiene un campeonato a favor. Primero porque futbolísticamente supo encontrar regularidad. Empezó con una idea y falló. Y ahí lo primero que se dijo es “Se acabó un ciclo”. Y recién llevaba un partido. El diario Marca título “Hoy se terminó el ciclo del Barcelona” o algo similar hace un tiempo, y pifió y sigue pifiando. Bueno, el primer partido del emperador Julio César de la Rivera fue el mejor de todo el ciclo. “Jugamos como nunca y perdimos como siempre”, juramos con un par de amigos. La primera medida de esa debacle fue sacar a Riquelme. Y tuvo su costo.

Segundo porque la coyuntura le es favorable. El equipo mejoró, encontró algo de juego, empezó a no perder por mérito propio y falencia ajenas, y ganó lo que tenía ganar (2 a 0 River). Y encima tuvo la suerte de tapar todos sus pequeños problemas con las idas de uno de sus ídolos máximos y de su rival eterno.

Así llegó hasta hoy: regulando. Sabiendo que si no le hacen goles, con uno a favor podés ganar y como mucho no ganarás, no pondrás nada en juego, no arriesgarás para complacer la regla fundamental del juego (hacer goles) y no perderás. Y así lo hace, incluyó a Riquelme y consiguió una convivencia pacífica y sin problemas a la vista. A este ritmo Boca está a tres fechas de ser campeón.

Contra Rafaela el equipo me hizo acordar a algún pantallazo de algún partido de grupo de la Copa Libertadores. Con clima frío, no tanto por la temperatura ambiente sino por otros factores como el hecho de un barra juzgado y liberado volvió a ocupar una tribuna, y como debe ser cantó sus canciones no respetando las de maestros habituales de ceremonia, ni los acordes de la banda. Pero además porque lo jugadores entraron dormidos y yo también estaba recién despierto.

Después de que Rafaela no sorprendió Boca lo ganó. Blandi recibió lo que Mouche le tiró, tuvo fortuna, coraje y definió bien. Minutos más tarde, Chávez lo dejó habilitado y mano a mano con el arquero. 2 a 0. Jugando bien, por los costados, llegando con mucha gente, ocupando los espacios y pasando la pelota lo más cerca del piso posible. Pero como siempre, eso a los conjuntos que dirige Falcioni les dura un rato y empiezan a aburrir. Y dar vergüenza.

El domingo se caía a pedazos y el encuentro era su víctima. Se apagaba lentamente, cambiaron jugadores, prendí la computadora y esperé escuchar alguna exclamación del relator. Pero Boca solo se toma en serio la parte defensiva y ataca como puede, total es un papel de reparto en la estrategia. Chávez tuvo su premio con un buen pase de Clemente Rodríguez, pero la Crema reaccionó y con un tiro libre molesto llegó al gol, el tercero en contra para Boca. Gandín anotó con el partido terminado y en offside, Lunati lo terminó en 3 a 1, y Boca tomá una distancia determinante equivalente al 50% de los partidos por disputar.

Pero a mí no me van a convencer, yo miró fútbol porque me gusta el deporte, el juego, no el resultado final. Siempre que Boca juega quiero ganar, pero no siempre a como sea, igual que con la Selección. “El ganemos medio a cero con un gol de rodilla” dejémoslo para cuando sea necesario. Por eso uno ve al Barcelona o la Premier League y disfruta de un espectáculo. Porque juegan a hacer goles.

Boca tiene 17 a favor y 3 en contra, en las cuatro principales ligas europeas: Inglaterra, España, Italia y Alemania (orden impuesto por mí), con menos fechas ya hay más goles. El único que tiene 3 en contra tiene casi el doble a favor entonces está claro que hacen goles. Ganan e incluso algunos están invictos pero respetan el reglamento.

No exijo, señor Falcioni, que Boca juegue como el Barcelona de Guardiola, ni como ninguno de los principales equipos ingleses, no. Pero sí que seamos un poco más solidarios con el fútbol, con los espectadores, con los críticos, y con quien paga los sueldos. Usted posee los medios de producción, utilícelos para el bien común no para preservar su cargo. Juguemos más, seamos buenos y obliguemos a los demás a que lo sean. Si no voy a seguir sintiendo vergüenza.

*Para No sé que onda este chabón

martes, 25 de octubre de 2011

Fecha 12. Una menos*

Boca juega como mis equipos de Winning Eleven, cuando no está Riquelme aún más. Es un juego predecible, en el cual se puede saber el destino del próximo pase si se tiene una amplia visión del campo. No está mal esto, porque a pesar de que se puede adivinar una sucesión de pases, si ésta se hace bien puede que termine con éxito. Y hacerla bien significa doblegar al rival.

Bueno Boca lo hace, y lo hace muy bien muchas veces. Abre la cancha, vuelve al medio y vuelve a abrir, se le da el pase al compañero que pasa por atrás y se trata de terminar por el centro, muchas veces justamente con un centro. Y obvio Boca juega para atrás, y acá se diferencia de mi manera de jugar al Winning Eleven en que el equipo de verdad de cada 10 pelotas ocho las revolea gracias al arte del pelotazo ejecutado por los marcadores centrales, en mi caso esa proporción es al revés, porque sé que la pierdo y prefiero tenerla para hacer los goles yo.

Pero volvamos a Boca. Líder del torneo con cierta comodidad, sólido defensivamente (y en todas sus líneas también), compacto, ordenado, ofensivo y encima no se equivoca mucho. Única falencia: la falta de gol. Al ser un equipo tan táctico, genera situaciones varias pero no del todo claras, aprovecha las justas y necesarias y termina penando.

Esa regularidad mezclada con la falta de Román y el ingreso de Chávez hicieron del partido con Colón un vertiginoso intercambio de acciones (y pelotazos). Boca hizo el gol antes de los 20, como en tantos otros partidos, y los justificó después, dejó pocos espacios atrás, y pudo aumentar…pero hasta los 60 el palo, el arquero, Mouche y otras impericias se lo negaron.

Y cuando los fantasmas se empezaban a poner el traje, el señor Mouche tomó la pelota en tres cuartos de cancha volcado hacia la izquierda hizo todo lo que no tenía que hacer: correr en horizontal sumando marcas, entró al área ya del lado derecha, se la tiró a Blandi, y paz. 2 a 0, con jugadas parecidas y una sensación de tranquilidad poco habitual.

Desde allí Boca pudo ampliar la ventaja y Colón buscó, y busco para tratar de vender de manera digna su derrota y las últimas chances de sumarme a los que pelean en la parte alta de la tabla de posiciones.

Para destacar hay que mencionar que Erviti jugó de 3 más tiempo que Clemente, que se fue mucho para arriba y el ex Banfield -con alguna molestia física- fue su guardaespaldas. Funcionó. Chávez cumplió y demostró que puede jugar por Rivero, aunque Falcioni no va a tocar su esquema defensivo, y Blandi hizo goles (lo que tiene que hacer cualquier 9) y eso siempre es bueno.

El resto afinó, acompañó sin miramientos y garantizó el éxito colectivo. Boca avanza por el campeonato, sereno, con un estilo definido, ratos de buen fútbol, solidez y sin errores. O sea: Boca avanza hacia el campeonato sin obstáculos.

*Para No sé que onda este chabón

domingo, 25 de septiembre de 2011

Fecha 9. No perder es no ganar*

En el primer tiempo el discurso contextual se impuso sobre el de los protagonistas. Entonces en una emisión referencial, el fútbol se sometió a ese cajón que es la cancha de Argentinos: un flojo homenaje a Maradona.

En el segundo, los hinchas empujaron a los jugadores y, además de las pretensiones del primer tiempo, también hubo tensión y emoción pero siguió siendo un partido en el cual el que hace el gol gana.

Luego de 45 minutos con algunas llegadas, algunas pincelas y mucho nada, el complemento empezó frenético y se fue acomodando en el letargo.

Arcapalos es más exigente que Víctor Hugo y sumado al delay es muy tormentoso. Con el relato de la tele, busqué verosimilitud. Y a los 20 se durmió. Falcioni hizo lo que tendría que haber hecho hace ocho fechas: sacar a Rivero y poner a Chávez. Además, apareció Colazo en la cancha pero el partido no se enteró. Argentinos, agotó sus cambios como quien acomoda las colchas, se da vuelta y sigue sumido en el sueño.

A Boca no le sirve de nada haberle ganado a Independiente, San Martín Lanús y Estudiantes, si no le gana este partido y Riquelme lo sabe. Lo merecimientos no te hacen ganar un partido, pero si lo ayudas con los cambios conseguís las oportunidades, para que la ley del ex dicte sentencia. Entró Blandi. Pero como bien dijo Perfumo esa cancha necesita un desagote en la mitad de la cancha para que el partido no sea ordinario y termine 0 a 0. Se podría jugar nueve contra nueve.

Y como Boca tiene un técnico de equipo chico, se conformó con empatar y mantener el invicto de 19 partidos y nunca pensó que si ganaba sumaba cinco triunfos en fila algo que está tan lejos de ser un record como el dato anterior.

Mientras escribí el párrafo anterior, Ramírez erró dos goles increíbles en tres minutos, el último en el minuto 44. Pero bueno…otra partido de mierda, otro 0 a 0, en esa cancha de mierda.

P.D: debería ampliar sobre la belleza en el estilo de juego de Boca, pero la verdad es que es muy difícil poder dar une explicación estético antes una escenario tan pobre. No sé si Boca, jugó lindo o feo, sé que jugó mal y eso es una diferencia contra los partidos anteriores.

*Para no sé que onda este chabón.

jueves, 22 de septiembre de 2011

Fecha 8. A estos putos les tenemos que ganar. Hoy goleamos*

Entonces le mando un mensaje a mi viejo: “No sé nada de fútbol, parecemos el Manchester”.

“Y el Barca no?”, respondió.

“Somos apenas más lentos” y, claro, nos falta gol.

Mouche se quizo hacer echar ni bien empezó el segundo tiempo. Somoza no juega la próxima y capaz vuelve Bataglia, el Paul Scholes criollo.

Riquelme siguió haciendo jugar bien a Clemente. Y éste obedece. A los 60 si hacíamos el segundo terminaba en goleada. Insaurralde y Schiavi siguieron en su intento de hacer llover. Araujo merece más oportunidades.

A los 65 perdimos la brújula, la pelota y la paz. El mapa, el instrumento y el deseo. Y apelamos a un peón con casco de soldado, Colazo, para ponerse bajo las órdenes del Capitán y su teniente. “Qué tensión que hay en el ambiente”.

El bailarín volvió al escenario, faltaba el último acto. El tercero: de 0 a 20, intervalo de 10 minutos, del 30 al 60, entreacto, de los 70 hasta el final. Los coristas desafinan.

Y así, cómo las fábulas, el discurso se va desvaneciendo hasta desaparecer por completo lo que antes fue un espectáculo futbolístico.

*Para no sé que onda este chabón.

domingo, 18 de septiembre de 2011

Fecha 7. Boca juega sin Cesar*

Mi padre me pregunta, luego de decir que los periodistas no dicen lo mismo: ¿Por qué Boca juega feo pero siempre igual?

Es destacable que un equipo que empezó un ciclo de manera irregular, hoy muestra un funcionamiento fácil de divisar. Pero eso no alcanza para convertirse en buen juego.

Boca juega por chispazos que no son lindos pero son siempre iguales. Y bajo las órdenes de un técnico de equipo chico muestra acoplamientos entre sus partes al mejor estilo “cada cual ´cuida su quintita´ y Román elige quienes juegan bien”.

Ver fútbol con una persona que no miró fútbol habitualmente te muestra esta situación. Ayer, sábado, almorcé mirando Barcelona – Osasuna con mi novia. Ganaron los primeros 8 a 0, pero hicieron los primeros cinco antes de los 40 minutos del primer tiempo. Hoy me hizo el aguante en el desayuno con Manchester United – Chelsea. Los reds ganaban 3 0 sin merecerlo. Después Rooney erró un penal y el Niño Torres algo peor, ya estaban 3 a 1.

Es lógico que ella crea que fútbol es una cosa para esos equipos y otra para Boca y el todo el fútbol local. No le vamos a reclamar a Boca que juegue como Barcelona o Manchester United, pero sí que su superioridad y estilo se impongan claramente.

Falcioni eligió a Orión, un buen arquero, pero desechó a Assman y Gabarini. La apuesta le arroja un resultado positivo teniendo en cuenta la cantidad de goles en contra recibidos. En la defensa prefiere tipos altos: el Insalubre Insaurralde por Caruzzo (dos centímetros), y la experiencia: Schiavi y Clemente, también responsables de que a Orión le hagan pocos goles, pero Guillermo Burdisso volvió a Arsenal y tiene 15 años menos que Rolando.

En el medio, vuelve la experiencia y la altura: Rivero y Somoza, el Pochi Chávez y Battaglia o Méndez no son opciones . Erviti jugaría igual, es su capricho. Fuimos a buscar al 5 de Vélez y trajimos lo primero que vimos, hoy Cantero es mucho más había que esperarlo un campeonato que salimos décimo. Y arriba: Román, Cvitanich y Viatri. Araujo tiene que empezar a estar más tiempo en cancha y ya basta de hacer dos cambios cuando pasan los 40 del segundo, así siempre vamos a ganar por un gol.

Vamos a hacer llover si seguimos tirando pelotazos. Ante alguna eventualidad la tiramos de punta para arriba, a veces con un poco más de sentido estilístico, otras solo porque no sabemos qué hacer. Y además, la gente se va a dar cuenta de que llegamos muchas veces pero dependiendo del azar y mientras los árbitros usen un criterio siempre a favor.

Boca encontró un sistema de juego que lo caracteriza, que lo hace superior a sus rivales, a ser campeón y jugar la Copa Libertadores, pero no lo va a convertir en un Gran Equipo.

Personalmente soy más pretensioso: quiero un equipo que por su consolidación como líder en su país lo lleven a compararse con los grandes del mundo y reclamar jugar con ellos una Súper Copa Mundial. Sería algo así como: Barcelona, Manchester United, Boca y Milán o Bayer Munich.

*Para no sé que onda este chabón.

sábado, 3 de septiembre de 2011

Y sí, Charly Adam es escocés*

Esta entrada nada tiene que ver con la nacionalidad del volante de Liverpool. Ni tampoco con La Masía, pero me sirven de contexto. La mejor escuela de fútbol del mundo no puede ser vendida en serie, no forma parte de la lógica capitalista pura pero funciona como modelo. En Argentina copiar esa organización de un club de fútbol es algo verosímil lo que no quiere decir que esto lleve a jugar como Barcelona. Pero sin embargo se elevaría el nivel de juego, porque si los chicos de inferiores se insertan en un sistema que conocen y éste se mantiene en el tiempo, es más fácil saber qué hacer dentro del campo y cómo. Con este simple cambio –que todos los equipos definan su estilo desde los dirigentes estableciéndolo en todas sus categorías, incluso la primera, respetando posiciones y características- haría de los torneos nacionales algo más vistoso.

Las características individuales de los protagonistas del Fútbol Para Todos es bueno, con rasgos propios y mucha proyección pero tácticamente se marean. La cosa es correr como loco, presionar, evitar equivocarse , evitar que el rival juego y no perder: ninguna de estas características respeta las intensiones que plantea el reglamento del juego.

Por eso se ven partidos chatos, horribles, sin espacios, con pocos goles y muy ordinarios. Incluso esto contaminó el juego de La Selección, que teniendo al mejor jugador del mundo, los tres mosqueteros, los siete enanitos, los príncipes de todas las fábulas, Batman y Robin, y alguno más no puede jugar finales, y todos los partidos importantes le indican la puerta de salida a un técnico. La AFA tampoco tiene un plan de vuelvo vertical, ni horizontal, y no forma a sus jugadores para que jueguen en la selección.

*Para No sé que onda este chabón.

jueves, 4 de agosto de 2011

Y fu feliz.e

Era una señora. No era una señora normal, te dabas cuenta de que estaba. Lo primero que hizo fue mostrarse, como todo buen receptor: se muestra, dice estoy para tirar juntos. Y yo tiré. Tiré y fui a buscar, como para ser receptivo.
Tendría 50 años, algunos más también. Se paró a la par, no detrás, y preguntó: - “¿hay cajas de menos artículos?”. Yo tendía cerca de 14, tal vez 13 o 12, pero menos de 15. Ella sólo un radiograbador de los que ya vienen con USB. Estaba con calzas, zapatillas deportivas (alta llantas si se quiere) y look de me gusta bailar sola en mi casa pero voy a pilates.
La invité a que pasara, yo iba después. Sí, fue justo ahí cuando dije: - "esta te sale mal más veces de la que debería, aunque es la que me parece más copada".
Pero todavía habrá más informaciones para este boletín. Era torpe, desinteresadamente. Además de su poco dominio del cuerpo propio espacio-temporal, tenía una filosofía cercana a un laissez faire total.
El carro, luego de que retirara de manera poco fiable su producto, se deslizó peligrosamente contra una góndola de botellas, lo agarré. Luego entró por el espacio al costado de la caja como quiso, sin respetar muchos límites. Y tuvo problemas con la tarjeta.
Pero el tema es que la mina iba a comprar un reproductor de música. En fin, iba a buscar ser un poco feliz.

domingo, 17 de julio de 2011

Amargo Pueblo Argentino (titulo como Libre)*

Lo peor de todo es que jugamos con uno más un buen rato y no se lo hicimos sentir. Uruguay se quedó con diez antes de que termine el primer tiempo y Mascherano se fue expulsado en la mitad del segundo, pero durante esos minutos no fuimos superiores. El equipo de Forlán fue mejor, de la mano de su dueño, y gracias a la amabilidad nacional de hacerle faltas en campo propio, generó peligro.

Mis amigos me llegaron a tratar de uruguayo por mi amor a Forlán, pero cada vez que ese muchacho le pegó a la pelota cundió el pánico.

Argentina, como siempre, fue y chocó, encontró espacios, tuvo sus chances, Higuaín es el único delantero que puede hacer olvidar a Batistuta, Tévez y Agüero inventaron una posición, pero Messi tiene que dejar en el olvido a Maradona, y eso es muy difícil.

El resto está: Zabaleta (gracias a la Premier League) es el 4 que necesitamos, Mascherano y Gago se reparten el medio (y jugás con un 5 sacás un central y listo), el arquero es bueno, solo resta ajustar las piezas y listo. Lo ideal sería que Barcelona contrate a Pastore y Agüero, así estos dos y Messi juegan juntos todo el año y cuando vienen a la selección ya se conocen.

*Para No sé que onda este chabón.

jueves, 7 de julio de 2011

Messi es un muerto pero Di María puede jugar de 3*

El tema es que me importa más bien poco la Copa América. Entonces me dedico a ver el fútbol como un juego y no me interesa solo ganar, me preocupa divertirme durante el transcurso de los partidos. En ese sentido Costa Rica y Bolivia ofrecieron lo mejor del torneo, en especial el equipo centroamericano. Criticado por presentar una formación sub no se cuanto, los ticos jugaron un bueno partido, ganaron y dieron el mejor espectáculo del certamen.

En cuanto a Argentina, me remito a la primera oración del texto: no me importa en absoluto ganar, claro que lo prefiero pero si el partido es lo suficientemente bueno como para soportar una derrota me doy por satisfecho. Contra Colombia mereció perder, es verdad, pero fue más bien un partido chato y aburrido.

Hay un montón de personas que establecen que “Messi es un muerto”. Algo, que obviamente, es una cuestión bien criolla: suponer que le mejor jugador de fútbol del mundo es un muerto porque con la camiseta de la selección no tiene actuaciones similares a las del Barcelona.

Influyen varios factores: Argentina no sabe achicar para adelante; no ocupa bien los espacio de la cancha, en especial a los ancho; no tiene laterales, sobretodo tiene una enorme carencia en la banda izquierda algo que hay que resolver en el corto plazo en base a la inferiores (señores padres si tiene un hijo menor de 12 años que juega al fútbol en nuestro país falta un 3); no tiene cambio de ritmo; espera al rival cuando cruza la mitad de la cancha; todos juegan por su ego, no hay coordinación y otro montón de diferencias.

Ahora bien, Messi no es un muerto, ni un pecho frío, ni un amargo. Messi es el mejor del mundo. Mi propuesta para esta resolver este problema es la siguiente: Romero; Zabaleta, Burdisso, Milito, Di María; Banega, Mascherano, Gago o Cambiasso; Messi, Tévez e Higuaín. Si prefieren, poner un defensor como Zanetti, Rojo o el que quieran en lugar de Cambiasso o Gago y cubrir ese espacio con Di Maria estoy de acuerdo.

Está claro que Di María de 3 sería una gran inversión. Solo falta que Mou le enseñe a marcar y le ponga un poco de rigor. De esa manera tendríamos salida por los costados y un nueve de área. Pero bueno, el técnico es otro y por suerte no escucha a sus 36 millones de ayudantes de campo.

Por último, dos aclaraciones. La primera, que Costa Rica haya ganado y superado a Argentina en puntos y goles, no complica para el panorama de la selección. Si gana el próximo partido pasará de ronda sin problemas, depende de sí misma. Segundo, cuando Batista ganó la olimpiadas, tenía entre sus filas a un tal Juan Román Riquelme, él (para quienes gustan del fútbol). Un dato menor y de color pero que puede ser importante.

*Para No sé que onda este chabón.

domingo, 26 de junio de 2011

La no noticia: River no sigue en Primera División*

Ahora, en un gobierno Nacional y Popular un equipo denominado Millonario y uno de los tres más grandes del fútbol argentino descendió. No pensaba que esto podía pasarle a un miembro de la aristocracia. River se fue a la B, y la próxima temporada disputará el “Torneo Nacional Efectivo Sí (La vida más fácil)”.

River terminó décimo sexto en la tabla de los promedios, más conocida como promiedo, que mide la regularidad de los equipos. Se computan las últimas tres temporadas y se dividen los puntos por la cantidad de partidos. Aquellos que no tengan tres temporada en la división, tienen menos partidos y por lo tanto los puntos tienen un incidencia mayor en el promedio final.

Y así enfrentó a Belgrano. Un equipo ordenado con buenos jugadores, sobre todo adelante y en el centro de la cancha, que no tenía nada para perder. Pero solo lo vi en dos partidos, y de River vi muchos más. No voy a decir que con J.J. López jugaba bien, pero no fue lo peor, tal vez pecó de especulación y le faltó temple, algo que ya se veía con Cappa.

Los problemas de River no fueron responsabilidad de los últimos dos directores técnicos solamente, si a Passarella (que asumió en diciembre de 2009) le cabe algunas responsabilidad es la era Astrada, pero la gran responsabilidad la tienen las campañas anteriores: en la 2008 – 2009 terminó décimo quinto y en la siguiente anduvo parecido. En la actual mejoró y consiguió el sexto lugar, clasificándose para la Copa Sudamérica, pero como el descenso mide tu regularidad, estira tu agonía.

Este sistema te puede salvar una mala temporada pero también te arruina una buena, generando que los verdaderos responsables queden impunes. Este grupo de jugadores y tal vez J.J. López (que ya tenía tres descensos anteriores, en dos casos perdió la promoción y no ganó ningún partido en esa instancia) no son los únicos responsables, tampoco Passarella, menos aún Grondona por más especulaciones que se puedan hacer. Si por algún motivo esto pasó hoy es porque la realidad de este equipo no era la de jugar la promoción, y ese desajustes lo genera la tabla de los promedios.

Un amigo -que hizo que esta crónica sea posible por transformar un domingo a la tarde en un guión de ciencia ficción- me dijo “a nosotros no nos va a pasar nunca esto”. Él es de Independiente y simpatiza por Boca conmigo. La verdad que no sé a ciencia cierta si puede pasarle a Boca o Independiente, pero que River juegue en la B Nacional es raro. Y por lo menos es de los momentos que me tocó vivir y van a ser parte de la historia, de la mía por lo menos.

*Para "No sé que onda este chabón".