Boca te duerme. El estilo british sin velocidad de Falcioni -una buena combinación de movimientos balanceantes lateralmente y semirrígidos en vertical- genera somnolencia en lo espectadores (sobre todo televisivos) y algo de impaciencia ante la impotencia de los rivales.
Es cierto que la calidad de la transmisión, con relatos incluidos; los jugadores del medio local; los rivales; la realidad internacional; la AFA, y el medio local en su conjunto, nivelaron para abajo. Y a esto sumémosle que el Gobierno participa activamente, el Nacional como difusor, el porteño como hegemónico y algunos provinciales como actores de reparto.
Con River ocupado con sus cosas en la B, Boca fue ordenado defensivamente, ancho para buscar espacios y eficaz para capitalizar la oportunidades. Tuvo suerte y careció de adversarios serios. Y fue campeón.
Fue en un campeón sin brillo, que lo único que hizo fue vencerse a sí mismo. Y eso deja gusto a poco, o a nada. Pero esas batallas también hay que saber ganarlas. Este Boca versión 2001 modelo 2011, lo supo hacer y sin demasiados esfuerzos.