jueves, 4 de agosto de 2011

Y fu feliz.e

Era una señora. No era una señora normal, te dabas cuenta de que estaba. Lo primero que hizo fue mostrarse, como todo buen receptor: se muestra, dice estoy para tirar juntos. Y yo tiré. Tiré y fui a buscar, como para ser receptivo.
Tendría 50 años, algunos más también. Se paró a la par, no detrás, y preguntó: - “¿hay cajas de menos artículos?”. Yo tendía cerca de 14, tal vez 13 o 12, pero menos de 15. Ella sólo un radiograbador de los que ya vienen con USB. Estaba con calzas, zapatillas deportivas (alta llantas si se quiere) y look de me gusta bailar sola en mi casa pero voy a pilates.
La invité a que pasara, yo iba después. Sí, fue justo ahí cuando dije: - "esta te sale mal más veces de la que debería, aunque es la que me parece más copada".
Pero todavía habrá más informaciones para este boletín. Era torpe, desinteresadamente. Además de su poco dominio del cuerpo propio espacio-temporal, tenía una filosofía cercana a un laissez faire total.
El carro, luego de que retirara de manera poco fiable su producto, se deslizó peligrosamente contra una góndola de botellas, lo agarré. Luego entró por el espacio al costado de la caja como quiso, sin respetar muchos límites. Y tuvo problemas con la tarjeta.
Pero el tema es que la mina iba a comprar un reproductor de música. En fin, iba a buscar ser un poco feliz.

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