Llegaron como perfectos desconocidos, jugaron a la mística o el papelón, y fue mística y vergüencita.
“Gracias Cappa por el fútbol bien jugado”, decía una bandera algunas fechas antes del final del campeonato. Ese torneo ya había pagado la cuota. Fue el campeón moral y rompió con el mito de que los segundos no pasan a la historia. Obtuvo 38 puntos, ganó 12 partido,s empató 2 y perdió 5. Vélez fue campeón con 40, 11 triunfos (uno menos) y 1 de derrota (cuatro menos), el premio de empatar los otros 7 fue el título.
El equipo de Cappa fue el más goleador. Convirtió 35 goles –con 3 más que su perseguidor, Lanús, y algunos más que Vélez, el campeón- de los cuales alguno puede haber sido de penal, el primero fue de cabeza, así que fueron varios por esta vía, y muchos fueron golazos, hijos naturales del tiki – tiki por el que será recordado. Le pintó la cara a River y Racing, le ganó a San Lorenzo y siempre pregonó darle un pase por el piso al compañero más cercano mejor ubicado. Y muchas veces lo logró por mucho tiempo.
Fue subcampeón, es cierto. Fue una final épica, con granizo, goles anulados, jugadas polémicas, leyes del ex debidamente cumplidas y emociones hasta la última jugada. ¿Mereció más? No importa.
Fue.
Y dejó rastros.
*Para Lo mio no es normal.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario