miércoles, 27 de octubre de 2010

Un espacio común

Parecían los desfachatados, pero algunos tenían pinta. Otros, solo caripelas. Venían bajando, como un yunta, eran una yunta, eso eran. Pero una yunta humana entremezclada con ponis.

-En lo del gordo Leopoldo -Dijo, Aníbal-. Enfrente de lo de los pibes.

-Listo, paso por vos y vamos –respondió el Indio-.

Los pibes eran dos, y un par de primos. Ahora son tres con tres hijos y cerca de nueve primos. El tiempo lo dijo todo, pero algunos se miraron raro, finalmente el tiempo venció. Y Leopoldo era como de la familia, la historia es más compleja de lo que dicen y más simple de lo que parece, pero es una Historia. Entonces, ya eran tres (los dos pibes y el gordo), más otros dos y algunos tres, tres más, y los primos. Resultado: cómo 14. Y los ponis: 10, pero son mujeres así que, sacando los titulares, los suplentes rotan.

Entonces, como mucho 25 personas caminando, trotando y corriendo; saltando y tirándose al piso; y destruyendo todo a su paso entre una serie de golpes, epítetos y barbaridades combinadas con alcohol y otras yerbas. De un lado, la ciudad. Del otro, un canal –antes unos árboles- y, cruzando el puente, el centro. Iban hacía al centro desde un barrio pegado al aeropuerto: entonces venía bajando.

La yunta era heterogénea, muy divertida y, como vemos, inconsciente. Se conocían de todos lados: unos por el deporte, otros por la música, otro por la escuela, algunos de la vida, unos menos eran familia, otros del barrio, otros por otros, y otras tanta combinaciones. El prestigio de la misma era dispar, cambiante y feroz, pero claramente reconocible, todos sabían de la yunta. Y no eran populares como grupo, las individualidades hacían al grupo. Todavía se quieren, se ven y se admiran, no les falta tema de charla y diversión, los chiste pasaron la barrera del tiempo, las mujeres también, son “amigos”. Sí se juntan un día del amigo ellos y sus amigos se junta medio pueblo, como pasa en todos los lugares hermosamente chicos, y en otros también.

Como el anterior empezó siendo un párrafo largo y puse música, las cosas cambian. De acá en adelante empieza el vértigo, el drama.

Paula era la novia de Aníbal, éste socio del Indio, y los votos seguros podían ser uno mediterráneo y uno marciano, tal vez uno más, y en un momento sumaron un cadete, un genio gris. Eran la parte adulta de la yunta, hoy son los viejos, los pibes eran rockeros, corteses con la cámara pero un quilombo más atrás. Estas divisiones responden a cierta cuestión etaria no del todo rígida y mucho menos real. Los lazos eran siempre dañinos, rompiendo algo se intensificaban. Y cómo estaban todos juntos, bajaron como La Yunta.

miércoles, 20 de octubre de 2010

Por algo es el oficio más viejo del mundo

¿Por qué será que los huevos vienen por docena?... Qué misterio.

Según mi teoría "Alguna vez escuché la frase `más puta que las gallinas´" la cosa es más o menos así:
conjeturas propias demuestran que una gallina duerme seis horas al día, dedica otras seis a tareas de mantenimiento (tanto personal como de sus habitat) y luego pone un huevo por cada hora que resta. Por lo cual pone 12 huevos por día.
En tiempos anteriores, y con un contenido historicofilosófico trascendental, se daba de manera frecuente (todos los días) una conversación como esta:
Granjero:-¿Qué desea señor?
Cliente:-Huevos, Roberto, huevos.
Granjero (que ahora sabemos se llamaba Roberto): -¿Qué cantidad?
Cliente: -Una gallina.
Granjero: -¿De alguna en especial?
Cliente: -Sí, de aquella que tiene manchitas rojas en el cuello.
Granjero: -Bueno aquí tiene sus 12 huevos.

Situaciones como estás demuestran que en un tiempo pasado los huevos se compraban no por unidad sino por gallina ponedora. Luego el capitalismo, siempre en la vereda de enfrente del romanticismo, puso los huevos en caja y se terminó la cuestión.
Ahora bien, en la situación del granjero, el cliente tenía preferencias por cierta gallina, a la cual le era fiel. Esto no es más que una situación prostitutiva del ave. El hombre paga con dinero, amor y fidelidad un servicio que la gallina presta con profesionalismo, arte y eficacia.
A ver: esto es la justificación del viejo saber popular "la prostitución es el oficio más viejo del mundo".

Y sí, existe desde que las gallinas ponen huevos. 

Como dije al principio, y voy cerrando, "algunas vez escuché la frase `más puta que las gallinas´". 

PD: Algunas gallinas eran medio vagas, otras más nuevas y trabajan la mitad, por eso la media docena.
PD 2: La gallina turuleca (según la RAE, Turuleco: dicho de una persona tonta) ponía de a diez, caso paradigmático de la ciencia.
PD 3: ahora, ¿qué fue primero el huevo o la gallina? no me vengan con cuestiones científicas, quiero algún método hipotético deductivo que clarifique tamaña duda.

sábado, 16 de octubre de 2010

Un poco de realismo mágico*


Una más fecha del fútbol argentino. Una fecha más que, seguramente, pasará sin pena ni gloria. Pero para romper el maleficio que esto significa, está la posibilidad de alternar con algunas ligas internacionales. Italia, no ofrece nada distinto; España, con pocas transmisiones es solo un canapé; y queda la Premier de Inglaterra, sin duda el mejor fútbol del mundo.
No sólo las individualidades hacen al show, también hay cuestiones circunstanciales que aportan y la liga inglesa se caracteriza, además de por un enorme catálogo de estrellas, por armar un espectáculo lo más artístico posible, y la televisión acompaña. Los relatores son bastante más entusiastas que los del “Fútbol para todos”: el Bambino Pons y sus cantos, los comentarios de Diego Latorre, una variada gama de voces que aportan siempre buenos datos y el sonido ambiente, te sitúan en un lugar, por lo menos, más agradable. No hay ningún movimiento pasional fuerte, que en Argentina se vio favorecida por el Gran DT, pero tampoco la hay en otros consumos masivos.
Un paso antes de los jugadores están las canchas -el verde césped no los estadios-, porque si hay algo diferente es el pasto: verde fuerte, parejo, tupido y húmedo. Esto por lo menos facilita la visión del espectáculo.
Por último, los intérpretes. No solo los jugadores, también los equipos, los técnicos y hasta los árbitros. El fútbol inglés combina en dosis similares presión, velocidad, vértigo, lujos, patadas, errores y sorpresas. Resultado final: fútbol en su máxima expresión. La idea de llevar la pelota de un lado al otro despacito, a los pases y por el piso, convive con pelotazos, centros y tiros de lejos. Siempre hay goles, siempre hay buenos partidos desde el arranque, y encima las transmisiones son en el mejor momento: el fin de semana desde la primera mañana hasta después del almuerzo tardío.
Argentina, el granero del mundo futbolístico en el último tiempo, tiene en su liga local enormes diferencias, demasiados temores y una comunión entre la calidad creativa individual y la colectiva inexistente. Igualmente hay un momento de cada partido donde se intenta una tenue imitación de los creadores del deporte: los últimos minutos de cada partido. Ahí pareciera que todos quieren jugar mejor, hacer todo lo que no hicieron en los primeros 80 minutos, y asegurarse un lugar en la presentación de la semana siguiente.
Pero a esa altura ya es demasiado tarde para no pensar en el cuidado el césped, lo aburrido del relator, lo molesto del sonido ambiente, y prestar atención a las cualidades deportivas que, finalmente, emergieron.


*Para "No sé que onda este chabón".

El espacio social

Intentó ser más comprensivo, mirar la realidad desde los ojos del otro. Finalmente se sintió solo