Mouche es un grandísimo hijo de puta. Pero porqué culpar a un jugador que se preparó toda su vida por llegar ahí y, supongo, hace lo mejor de sí o por lo menos lo intenta. En este caso las responsabilidad por tal craso error es de quien también hace que Boca juegue a defender bien y después ver si ataca y cómo lo hace: Julio César “El Emperador” Falcioni.Jugar mal es una crítica que le queda grande a un equipo que le lleva por lo menos 7 puntos desde hace varias fechas al segundo, que hace mucho no pierde y lleva solo 3 goles en contra. Pero eso no garantiza el éxito, ni muchos menos el espectáculo.
Con un juego mezquino, y más poco desde que falta Riquelme, el Boca de Falcioni (que difiere y mucho de Boca “a secas”) no le pudo ganar a Racing. No quiso mucho tampoco, y cuando se le presentó la oportunidad no abusó de su suerte -merecida, pero suerte al fin- y bueno: Mouche se recibió de grandísimo hijo de puta.
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