Cuando terminé de lavarme los dientes y sacudirme la modorra iba más de un minuto e inmediatamente después Boca se distrajo y casi empezamos perdiendo. El equipo visitante volvió a presionar en la salida y robo tres de las cuatros primeras pelotas, tuvo partido-revancha y bueno, clara, clarita y se destinó. Y chau, Boca llegó y con el oficio que adquirió junto con los años de sus jugadores empezó ganando. A los 20 ganaba 2 a 0, lo justificaba y tomaba la distancia justa para comandar el campeonato a discreción.
Sería simple para mí hablar de todas las virtudes que tiene o seguir criticando caprichosamente una realidad. Es escribir sobre lo que todos dicen o sobre lo que me molesta. Pero prefiero justificarme.
Boca da vergüenza, pero no por ser ridículo, no necesita mostrar sus características más controvertidas para poder portar el adjetivo. Boca está robando. Y vergüenza es robar, pero robar y que te descubran. Porque si nadie lo sabe es un problema moral y ético, pero no social. Y la vergüenza tiene un significado símbolo, por lo tanto: social.
Tiene un campeonato a favor. Primero porque futbolísticamente supo encontrar regularidad. Empezó con una idea y falló. Y ahí lo primero que se dijo es “Se acabó un ciclo”. Y recién llevaba un partido. El diario Marca título “Hoy se terminó el ciclo del Barcelona” o algo similar hace un tiempo, y pifió y sigue pifiando. Bueno, el primer partido del emperador Julio César de la Rivera fue el mejor de todo el ciclo. “Jugamos como nunca y perdimos como siempre”, juramos con un par de amigos. La primera medida de esa debacle fue sacar a Riquelme. Y tuvo su costo.
Segundo porque la coyuntura le es favorable. El equipo mejoró, encontró algo de juego, empezó a no perder por mérito propio y falencia ajenas, y ganó lo que tenía ganar (2 a 0 River). Y encima tuvo la suerte de tapar todos sus pequeños problemas con las idas de uno de sus ídolos máximos y de su rival eterno.
Así llegó hasta hoy: regulando. Sabiendo que si no le hacen goles, con uno a favor podés ganar y como mucho no ganarás, no pondrás nada en juego, no arriesgarás para complacer la regla fundamental del juego (hacer goles) y no perderás. Y así lo hace, incluyó a Riquelme y consiguió una convivencia pacífica y sin problemas a la vista. A este ritmo Boca está a tres fechas de ser campeón.
Contra Rafaela el equipo me hizo acordar a algún pantallazo de algún partido de grupo de la Copa Libertadores. Con clima frío, no tanto por la temperatura ambiente sino por otros factores como el hecho de un barra juzgado y liberado volvió a ocupar una tribuna, y como debe ser cantó sus canciones no respetando las de maestros habituales de ceremonia, ni los acordes de la banda. Pero además porque lo jugadores entraron dormidos y yo también estaba recién despierto.
Después de que Rafaela no sorprendió Boca lo ganó. Blandi recibió lo que Mouche le tiró, tuvo fortuna, coraje y definió bien. Minutos más tarde, Chávez lo dejó habilitado y mano a mano con el arquero. 2 a 0. Jugando bien, por los costados, llegando con mucha gente, ocupando los espacios y pasando la pelota lo más cerca del piso posible. Pero como siempre, eso a los conjuntos que dirige Falcioni les dura un rato y empiezan a aburrir. Y dar vergüenza.
El domingo se caía a pedazos y el encuentro era su víctima. Se apagaba lentamente, cambiaron jugadores, prendí la computadora y esperé escuchar alguna exclamación del relator. Pero Boca solo se toma en serio la parte defensiva y ataca como puede, total es un papel de reparto en la estrategia. Chávez tuvo su premio con un buen pase de Clemente Rodríguez, pero la Crema reaccionó y con un tiro libre molesto llegó al gol, el tercero en contra para Boca. Gandín anotó con el partido terminado y en offside, Lunati lo terminó en 3 a 1, y Boca tomá una distancia determinante equivalente al 50% de los partidos por disputar.
Pero a mí no me van a convencer, yo miró fútbol porque me gusta el deporte, el juego, no el resultado final. Siempre que Boca juega quiero ganar, pero no siempre a como sea, igual que con la Selección. “El ganemos medio a cero con un gol de rodilla” dejémoslo para cuando sea necesario. Por eso uno ve al Barcelona o la Premier League y disfruta de un espectáculo. Porque juegan a hacer goles.
Boca tiene 17 a favor y 3 en contra, en las cuatro principales ligas europeas: Inglaterra, España, Italia y Alemania (orden impuesto por mí), con menos fechas ya hay más goles. El único que tiene 3 en contra tiene casi el doble a favor entonces está claro que hacen goles. Ganan e incluso algunos están invictos pero respetan el reglamento.
No exijo, señor Falcioni, que Boca juegue como el Barcelona de Guardiola, ni como ninguno de los principales equipos ingleses, no. Pero sí que seamos un poco más solidarios con el fútbol, con los espectadores, con los críticos, y con quien paga los sueldos. Usted posee los medios de producción, utilícelos para el bien común no para preservar su cargo. Juguemos más, seamos buenos y obliguemos a los demás a que lo sean. Si no voy a seguir sintiendo vergüenza.
*Para No sé que onda este chabón
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