Muchas veces se explican situaciones, momentos, actos, en fin cualquier cosa, utilizando palabras que son ajenas al contexto en cuestión. En este caso quiero hacer referencia al término “novela”. Que es definido como:
- Cualquier texto en prosa, de ficción y extenso.
- Hechos interesantes de la vida real que parecen ficción.
- Ficción y mentira en cualquier materia.
- Cada una de las leyes nuevas o constituciones imperiales que dieron Teodosio II y sus inmediatos sucesores después de la publicación del Código teodosiano, Justiniano después de sus compilaciones legales, y los demás emperadores bizantinos posteriores al derecho justinianeo.
Dejando de lado la última definición, las tres anteriores me van a servir para poder abordar el hecho de que últimamente, también se llama “novela” al inicio de un relación amorosa entre dos personas. Para ser más claro, uno dice que tiene novela cuando está por hacer algo con alguna mujer, cuando está intercambiando mensaje con ella, y hasta responde sobre como va su relación cuando alguien le pregunta “¿Y la novela?”. Esto que nuestras abuelas (nací en el año de la democracia) llamaban coqueteo, nuestra generación lo denominó novela. Entonces intentemos buscar un ¿por qué?
Siguiendo la primera de las definiciones expuesta, me atrevo a decir que está bien la denominación. Toda relación amorosa con una persona, es parecida a un texto en prosa, ya que no tiene medidas justa, no es ideal y perfecta, se exagera o bien se miente, y fundamentalmente se trata de ser decir las cosas de manera linda. Y esto se une con la segunda definición, que no hace más que colaborar con lo anterior, porque se trata de hacer vivir a la otra persona en un cuento de hadas, para que se enamore perdidamente de uno y esa pelotudeces que se piensan. Cuando en realidad, se miente y ficcionaliza todo de una manera, a veces, exagerada, y acá ya estoy en la tercera definición, que termina por cerrar el circulo.
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